Los antiguos egipcios, por ejemplo, construyeron las grandes pirámides de forma que el Sol, visto desde la esfinge, se situase exactamente entre dos de las pirámides en el solsticio de verano.
La cultura inca celebraba su correspondiente solsticio de invierno con una ceremonia llamada Inti Raymi, que incluía ofrendas de comida y sacrificios de animales e incluso de personas.
En la Antigua Grecia, el solsticio conmemoraba la Edad Dorada de Kronos, un día en el que todos los ciudadanos tenían que trabajar como iguales, y se celebraba la noche más corta del año en el Monte Olimpo, donde se disfrutaba del amanecer.
Duendes, hadas y todo tipo de seres mágicos rodean el folclore de zonas como Irlanda o Escocia, donde se celebran multitud de fiestas paganas para conmemorar el solsticio.
También en México, donde la ciudad maya de Chichen Itzá, en la península de Yucatán, se posiciona como principal monumento donde se celebra el solsticio. En su pirámide, además, se vive un evento espectacular: durante el amanecer, el sol baña solo una de sus partes, mientras la otra se queda sumido en la oscuridad.
Recientemente, los arqueólogos han descubierto restos de un observatorio astronómico en una ciudad maya enterrada en Guatemala, en la que los edificios estaban diseñados de modo que se alineaban con el Sol durante los solsticios. Durante esos días, la población de la ciudad se resguardaba en el observatorio para contemplar a su rey dando órdenes a los cielos.
En China celebran el día más largo del año celebrando a las mujeres, a las que se regalan coloridos abanicos y perfumes. En algunas ciudades también es típico comer los tradicionales fideos chinos, con objeto de atraer la buena suerte.
En Suecia, por ejemplo, se celebran unas jornadas en las que las danzas tradicionales y la gastronomía son protagonistas, en festejos donde también se cuentan fábulas relacionadas con el solsticio.
Y quizás el más famoso, el monumento de Stonehenge en Reino Unido, ha sido asociado con los solsticios de verano e invierno durante más de 5.000 años. Los observadores en el centro de estas piedras pueden contemplar el amanecer del solsticio de verano sobre Heel Stone, que se encuentra justo en el exterior del círculo principal de Stonehenge.
Litha
Es una celebración de las ocho festividades de origen pagano nórdico, del solsticio de verano que fija el comienzo del verano y coincide con el solsticio. Representa el ciclo agrario centrado en los cereales, momento de gran prosperidad. Además de definir la cosecha que la naturaleza nos regala, también representa la recolección del fruto de lo que hemos sembrado a lo largo de nuestra existencia.. En el hemisferio norte se celebra en la noche del 21 de junio y en el hemisferio sur, el 21 de diciembre.
Litha coincide con la festividad de "San Juan" en España.
ALGUNAS TRADICIONES SE MANTIENEN VIVAS
La madrugada del 21 de junio, Stonehenge se llena de visitantes entre las 19h del martes 20 de junio y las 8h del miércoles 21 de junio con motivo del solsticio de verano.
Para muchas culturas modernas, los solsticios y los equinoccios ya no son tan importantes.
Las únicas personas que «realmente prestan atención a lo que ocurre en el exterior de forma regular son los neopaganos y los agricultores, al menos en Estados Unidos, porque es importante para las estaciones de cultivo y de cosecha».
En la actualidad, somos una cultura mucho más de interiores, por lo que tenemos menos conexión con el cielo.
El oso de la oscuridad 🐻
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